—Aún no me
dijisteis el por qué, venga, ¡contadme! —Miro a las chicas con curiosidad
mezclada con frustración, caminando hacia nuestras casas y mirando a mis
amigas, esperando impaciente una respuesta.
—Ya sabes
que yo todo los veranos me voy a Bilbao, nena... —Susurra Amalia con una pequeña
mueca de tristeza, pues no quería irse aún.
Lo siento
mucho cielo, ya sabes que a mis padres les gusta lucir con sus amigos los
ricachones y nos vamos a, como dicen ellos, ‘An Europeans vacations’ —Diana
imita a sus padres a la perfección, en concreto a su madre, con ese tono tan
irritante que tiene en la voz, al menos yo no la soporto, nada en absoluto.
Yo... Yo…
—Murmura Sonia por lo bajo, pues nosotras tenemos toda la atención sobre ella,
que es la que queda por hablar. La chica suspira con fuerza y nos para en seco,
haciendo que dejemos de caminar, mirándonos con pena y los ojos extrañamente…
¿húmedos? ¿Qué narices pasa aquí? —Chicas.. No estaré en todo el verano aquí y
no sé si llegaré para septiembre.. —Vuelve a suspirar y asoma una sonrisa
amarga, de esas que se ponen en los momentos duros. Amalia va a interrumpir,
pero esta niega para que la deje terminar. —Sabéis que mi padre es de muchos
negocios, como los de Lú, lo único que ellos van a ciudades cerca de aquí… Mi
padre… Se va a Alemania… Ya sabéis, ahora es el país del trabajo... —Vuelve a
coger aire y nos mira, ya parece que empezamos a entender. —Me voy a Alemania,
así es... Por ahora dicen que son dos meses, Junio y Julio, pero… Puede que sea
definitivo si todo va bien, aún no lo sé…
Entonces
todas nos miramos entre nosotras. Miradas agobiadas, tristes, confusas… No nos
creemos lo que estamos oyendo ahora mismo. Y, como si tuviéramos telepatía o
algo parecido, nos abrazamos con fuerza a la chica que se acaba de echar a
llorar, sin querer abandonar España por nada del mundo.
Tras
conseguir calmar a Sonia y hacer que dejara de llorar, nos despedimos de ella
con fuertes abrazos y besos mientras que ella no deja de prometer que hablaríamos
por Skype siempre que pudiéramos. Tras todo esto miré a las otras dos chicas
restantes, suspirando.
—¿Tendré que
pasar todo el verano sin vosotras?
—Parece que
sí... Lú… Aunque nosotras tampoco estaremos juntas… —Amalia intenta animarme
todo lo posible aunque yo, con la cabeza gacha, pienso como serán los próximos
días, sin ganas de nada.
—Ya… Pero
vosotras os vais y yo, pues me quedo aquí, aburrida… Vaya asco… —Les replico con
un tono algo infantil que las hace reír, haciendo luego que Amalia bese con
dulzura mi mejilla y la de Diana, marchándose por la calle de la izquierda de
la que caminábamos para entrar en su calle.
—Venga, anímate…
Pensaré en ti mientras estoy en ese asqueroso tour por Europa… —Me dice
mientras me abraza. Para cualquier chica sería fantástico, pero Diana es
especial, ella prefiere estar en casa con sus cosas de siempre, sus días de
siempre, sus amigas de siempre. —Además, tienes a Alfre, no estás sola, es tu
mejor amigo y no lo permitiría..
Diana tiene
razón, aún está mi Furby que no me dejaría sola en la vida. Suspiro y de
repente abrazo a la chica que está conmigo, pues tantas emociones en tan poco
tiempo no son buenas. La chica sonríe y también me rodea con sus brazos. Tiene
un año más que las tres chicas restantes del grupo, incluyéndome a mí. Por ello
se siente como nuestra hermana mayor. Besa mi cabeza con delicadeza y acaricia
mi pelo con cariño, mirándola con una sonrisa. Finalmente ambas nos despedimos
y cojo por mi calle, dejando a la última chica caminar hasta su casa sola, ya
que es la que más lejos vive.
Me imagino
que os preguntaréis por qué yo no me voy de viaje, ¿no? Pues es fácil. Mis
padres están tan sumamente ocupados que no tienen tiempo para viajes o
tonterías, simplemente hemos viajado cuando tenían que hacerlo por trabajo o
yo, cuando he ido a algún intercambio, o algún viaje del instituto.
ღ
Tras llegar
a casa después de tan larga despedida me hice la comida y mientras esta se
calentaba me quedé un buen rato pensando en todo lo que acababa de ocurrir, con
una ligera tristeza en el rostro. Comí realmente sin ganas, limpiando todo y
subiendo a mi cuarto, tirándome en la cama y cerrando los ojos unos segundos,
suspirando muy despacio, notando como el aire salía de mis pulmones y me
vaciaba lentamente por dentro, pues ahora me sentía algo así, vacía.
Pasadas unas
horas ya había terminado la poca tarea que tenía del instituto y me di una
buena ducha antes de salir, que a decir verdad me sintió de maravilla. Entré de
nuevo en mi cuarto y me vestí con unos vaqueros cortos, una camiseta blanca con un dibujo de un monstruito divertido y mis All Star negras, dejándome el pelo
libre, con solo dos o tres pasadas con el cepillo.
Seis y
media. Aún demasiado temprano y estoy impaciente por salir y despejarme un
rato. De repente de dos zancadas me siento en la silla de mi habitación y abro
el portátil, conectándome a Tuenti y buscando con quién hablar. Varias personas
conocidas pero no interesantes, hasta que me topo con Alfre. Una sonrisa asoma
en mi rostro y abro la ventanita de chat, escribiéndole un saludo cariñoso.
—¡Hola,
cariño!
—¡Lú! ¿Qué?
¿Ya estás lista o me harás esperar como siempre?
—Ya estoy
lista, bobo. Es más, me aburro.
—Pues no sé,
yo estoy aquí descargándome un par de canciones para pasarme al móvil, luego te
las enseño.
Tras una
conversación que al final acabó en ser un debate musical, yo me despedí con que
iba a buscar algo que picar ya que mi tripa hacia ruidos que no eran
divertidos, aunque yo me reía cual idiota debido a estos.
Cerré Tuenti
y el portátil, levantándome y dejando la silla bien puesta. Tras salir de la
habitación bajé a trotes la escalera hasta que a punto de llegar abajo un susto
inesperado casi hace que me caiga al suelo y no me quiera levantar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario