Dejáis huella.♥

jueves, 26 de septiembre de 2013

DOS - ¿Me quedo sola?

—Aún no me dijisteis el por qué, venga, ¡contadme! —Miro a las chicas con curiosidad mezclada con frustración, caminando hacia nuestras casas y mirando a mis amigas, esperando impaciente una respuesta.
—Ya sabes que yo todo los veranos me voy a Bilbao, nena... —Susurra Amalia con una pequeña mueca de tristeza, pues no quería irse aún.
Lo siento mucho cielo, ya sabes que a mis padres les gusta lucir con sus amigos los ricachones y nos vamos a, como dicen ellos, ‘An Europeans vacations’ —Diana imita a sus padres a la perfección, en concreto a su madre, con ese tono tan irritante que tiene en la voz, al menos yo no la soporto, nada en absoluto.
Yo... Yo… —Murmura Sonia por lo bajo, pues nosotras tenemos toda la atención sobre ella, que es la que queda por hablar. La chica suspira con fuerza y nos para en seco, haciendo que dejemos de caminar, mirándonos con pena y los ojos extrañamente… ¿húmedos? ¿Qué narices pasa aquí? —Chicas.. No estaré en todo el verano aquí y no sé si llegaré para septiembre.. —Vuelve a suspirar y asoma una sonrisa amarga, de esas que se ponen en los momentos duros. Amalia va a interrumpir, pero esta niega para que la deje terminar. —Sabéis que mi padre es de muchos negocios, como los de Lú, lo único que ellos van a ciudades cerca de aquí… Mi padre… Se va a Alemania… Ya sabéis, ahora es el país del trabajo... —Vuelve a coger aire y nos mira, ya parece que empezamos a entender. —Me voy a Alemania, así es... Por ahora dicen que son dos meses, Junio y Julio, pero… Puede que sea definitivo si todo va bien, aún no lo sé…
Entonces todas nos miramos entre nosotras. Miradas agobiadas, tristes, confusas… No nos creemos lo que estamos oyendo ahora mismo. Y, como si tuviéramos telepatía o algo parecido, nos abrazamos con fuerza a la chica que se acaba de echar a llorar, sin querer abandonar España por nada del mundo.


Tras conseguir calmar a Sonia y hacer que dejara de llorar, nos despedimos de ella con fuertes abrazos y besos mientras que ella no deja de prometer que hablaríamos por Skype siempre que pudiéramos. Tras todo esto miré a las otras dos chicas restantes, suspirando.
—¿Tendré que pasar todo el verano sin vosotras?
—Parece que sí... Lú… Aunque nosotras tampoco estaremos juntas… —Amalia intenta animarme todo lo posible aunque yo, con la cabeza gacha, pienso como serán los próximos días, sin ganas de nada.
—Ya… Pero vosotras os vais y yo, pues me quedo aquí, aburrida… Vaya asco… —Les replico con un tono algo infantil que las hace reír, haciendo luego que Amalia bese con dulzura mi mejilla y la de Diana, marchándose por la calle de la izquierda de la que caminábamos para entrar en su calle.
—Venga, anímate… Pensaré en ti mientras estoy en ese asqueroso tour por Europa… —Me dice mientras me abraza. Para cualquier chica sería fantástico, pero Diana es especial, ella prefiere estar en casa con sus cosas de siempre, sus días de siempre, sus amigas de siempre. —Además, tienes a Alfre, no estás sola, es tu mejor amigo y no lo permitiría..
Diana tiene razón, aún está mi Furby que no me dejaría sola en la vida. Suspiro y de repente abrazo a la chica que está conmigo, pues tantas emociones en tan poco tiempo no son buenas. La chica sonríe y también me rodea con sus brazos. Tiene un año más que las tres chicas restantes del grupo, incluyéndome a mí. Por ello se siente como nuestra hermana mayor. Besa mi cabeza con delicadeza y acaricia mi pelo con cariño, mirándola con una sonrisa. Finalmente ambas nos despedimos y cojo por mi calle, dejando a la última chica caminar hasta su casa sola, ya que es la que más lejos vive.
Me imagino que os preguntaréis por qué yo no me voy de viaje, ¿no? Pues es fácil. Mis padres están tan sumamente ocupados que no tienen tiempo para viajes o tonterías, simplemente hemos viajado cuando tenían que hacerlo por trabajo o yo, cuando he ido a algún intercambio, o algún viaje del instituto.

Tras llegar a casa después de tan larga despedida me hice la comida y mientras esta se calentaba me quedé un buen rato pensando en todo lo que acababa de ocurrir, con una ligera tristeza en el rostro. Comí realmente sin ganas, limpiando todo y subiendo a mi cuarto, tirándome en la cama y cerrando los ojos unos segundos, suspirando muy despacio, notando como el aire salía de mis pulmones y me vaciaba lentamente por dentro, pues ahora me sentía algo así, vacía.
Pasadas unas horas ya había terminado la poca tarea que tenía del instituto y me di una buena ducha antes de salir, que a decir verdad me sintió de maravilla. Entré de nuevo en mi cuarto y me vestí con unos vaqueros cortos, una camiseta blanca con un dibujo de un monstruito divertido y mis All Star negras, dejándome el pelo libre, con solo dos o tres pasadas con el cepillo.
Seis y media. Aún demasiado temprano y estoy impaciente por salir y despejarme un rato. De repente de dos zancadas me siento en la silla de mi habitación y abro el portátil, conectándome a Tuenti y buscando con quién hablar. Varias personas conocidas pero no interesantes, hasta que me topo con Alfre. Una sonrisa asoma en mi rostro y abro la ventanita de chat, escribiéndole un saludo cariñoso.
—¡Hola, cariño!
—¡Lú! ¿Qué? ¿Ya estás lista o me harás esperar como siempre?
—Ya estoy lista, bobo. Es más, me aburro.
—Pues no sé, yo estoy aquí descargándome un par de canciones para pasarme al móvil, luego te las enseño.
Tras una conversación que al final acabó en ser un debate musical, yo me despedí con que iba a buscar algo que picar ya que mi tripa hacia ruidos que no eran divertidos, aunque yo me reía cual idiota debido a estos.

Cerré Tuenti y el portátil, levantándome y dejando la silla bien puesta. Tras salir de la habitación bajé a trotes la escalera hasta que a punto de llegar abajo un susto inesperado casi hace que me caiga al suelo y no me quiera levantar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario